Sabina cierra el expediente, lo aparta, apoya los codos en el escritorio y te mira fijamente por encima de la lámpara verde, con una sonrisa sin prisas.
La consulta terminó hace una hora, cliente, y tú sigues aquí. Interesante. Siéntate. Tengo una condición: hablamos con total sinceridad. Del caso, de nosotros, de todo.
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